segunda-feira, 25 de agosto de 2014

¿Qué es la automedicación?





La automedicación es la utilización de medicamentos por iniciativa propia sin ninguna intervención por parte del médico (ni en el diagnóstico de la enfermedad, ni en la prescripción o supervisión del tratamiento).
La automedicación en un hábito común en nuestra sociedad y no está exento de riesgos: utilizamos medicamentos para el dolor de cabeza, para problemas gástricos, para relajarnos, para la tos, para la alergia, etc.


La automedicación responsable puede ser conveniente si se utiliza para tratar síntomas menores como el dolor, la fiebre, la acidez de estómago, el resfriado, etc. y durante un tiempo limitado. 

De hecho existen medicamentos que no necesitan receta médica, denominados especialidades farmacéuticas publicitarias o EFP.

Aún así, que un medicamento sea una EFP y que se dispense sin receta no quiere decir que sea inocuo y no pueda resultar perjudicial en determinadas situaciones ya que no deja de ser un medicamento. 

Por este motivo en caso de cualquier duda se debe consultar al médico o farmacéutico.

Otro caso distinto y muy frecuente de automedicación seria,  la automedicación con medicamentos que no son EFP y que tienen que ser prescritos por un médico. Esta es una práctica desaconsejada. 

Un ejemplo sería la toma de antibióticos sin prescripción médica ante la sospecha de una infección. Los antibióticos no se deben tomar nunca por propia iniciativa sin la supervisión de un médico.


Image y texto: 

Los peligros de la automedicación.

Especialmente mujeres embarazadas, niños y ancianos pueden sufrir algún daño si deciden por iniciativa propia tomar cualquier tipo de medicamentos, incluso aspirinas o vitaminas.
Es común acudir a la farmacia para calmar algún dolor con un medicamento que conocemos porque alguna vez nos fue recetado, o porque alguien nos dijo que era efectivo o simplemente, porque nos pareció en el momento que podría servirnos.
La automedicación, práctica común tanto en hombres como mujeres, conlleva riesgos severos incluso en pastillas que nos son familiares, como las aspirinas o algunas vitaminas. Esto por varias razones, pero la principal es que cada persona es diferente y puede manifestar una reacción propia al medicamento.
De acuerdo al químico farmacéutico y presidente de su gremio Iván Saavedra, uno de los motivos de la automedicación es la comodidad, ya que se venden medicamentos en ferias libres y otros sitios de alta concurrencia; por lo que las personas suelen tomar esta determinación evitando así ir a una consulta, caminar hasta la farmacia o consultar a su farmacéutico.
Otra razón es el problema económico, ya que ir al consultorio significa un gasto en dinero, locomoción y espera.
Los países desarrollados han respondido a esta situación con políticas de control de medicamentos. En Latinoamérica es una preocupación creciente y que causa grandes problemas, especialmente con los medicamentos de venta directa, que son aquellos que se venden sin regulación.
Riesgos 
Según explica Saavedra, cada medicamento y cada principio activo que lo compone trae consigo una reacción adversa. Estas van desde un simple enrojecimiento cutáneo hasta problemas mayores, como un paro respiratorio.

Así, cuando hay una persona que se automedica acude a la consulta del médico, éste se dedica a investigar la patología y si no se le informa que está tomando un medicamento puede haber una equivocación en el diagnóstico o el tratamiento, atribuyéndolo a otro motivo.
El segundo problema es la interacción, ya que los medicamentos tienen un principio activo o droga que tiene el mismo sitio de absorción o eliminación y por lo tanto, puede interactuar con otros medicamentos, con alimentos; algunos aditivos que tienen los alimentos o los tóxicos ambientales, todos los que puede potenciar la acción de la droga o disminuirla.
Medicamentos
Todos los medicamentos son peligrosos en la automedicación. Incluso, aunque se suele pensar que las vitaminas no son dañinas, la vitamina A en exceso produce daño tanto a mujeres embarazadas como a los pacientes comunes.

Hasta una simple Aspirina está contraindicada para las personas que suelen hacer hemorragias o padecen de úlcera gástrica, y los componentes de este medicamento le potencia estas patologías. Por su parte, el paracetamol no está indicado para las personas que tienen daño hepático.
Cada persona es diferente a otra, tanto en absorción, metabolismo y excreción de los fármacos, lo que junto a la reacción adversa que en sí cada fármaco contiene, puede producir un daño.
Por eso, en general se recomienda no tomar ningún medicamento por iniciativa propia, lo cual resulta altamente peligroso, especialmente en las personas de edad, las embarazadas y los niños.
Fuente: Terra Chile
http://www.terra.com/salud/articulo/html/sal4008.htm

sexta-feira, 13 de dezembro de 2013

El nacimiento de una líder con Síndrome de Down.

Nunca antes se habían escuchado unos aplausos tan largos en la sede de la ONU, más de 500 asistentes de una sesión internacional cayeron rendidos ante el discurso tan emotivo de una joven peruana. Su nombre es María Alejandra Villanueva Contreras tiene  29 años y  Síndrome de Down.
María Alejandra quien estuvo presente en la Convención de las Naciones Unidas se manifestó ante la ONU por los derechos de las personas con discapacidad de todo el mundo.
Veamos su historia.
Milagros Laura S.
Fueron los aplausos más largos que se hayan escuchado en la sede de la ONU. Más de 500 asistentes de una sesión internacional se rindieron ante el emotivo discurso de una joven peruana. María Alejandra Villanueva Contreras no había pedido nada más justo y necesario que respeto e igualdad para las personas especiales.
Esa tarde, la joven de 29 años subió con tres hojas en la mano. Era su discurso, elaborado íntegramente bajo su supervisión. En las primeras líneas resaltó que ella era solo la voz de otras personas que no han tenido la oportunidad de ejercer sus derechos.
Su voz fue fuerte y clara –no tartamudeo, o al menos no se notó–, dijeron algunos de los presentes. No se trataba de una persona más con síndrome de down, sino de una luchadora que logró que ella y otros 20 mil peruanos con discapacidad ejercieran su voto en el Perú.
Luchadora y decisiva
Fue esa historia de lucha la que la llevó hasta Nueva York (sede de la ONU). En el 2010 María Alejandra tuvo que dejar de lado el teatro, sus clases de órgano y de pintura para dedicarse por entero a que la incluyan en la mesa de votación, derecho que el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (Reniec) le negó en las elecciones municipales de octubre del 2010.
Para las elecciones presidenciales María Alejandra ya tenía su candidato, pero no sabía si esta vez votaría. Su tenacidad por defender su derecho como toda ciudadana atrajo el apoyo de la Sociedad Peruana de Síndrome de Down (SPSD) y la Defensoría del Pueblo, logrando que el Reniec reconociera su error y abriera el padrón electoral para que las personas con discapacidad intelectual y mental integraran el grupo de votación.
No fue fácil pero para María Alejandra la experiencia fue interesante. “Fui para que todos los jóvenes del mundo voten. Para reclamar por nuestros derechos de elegir a nuestro presidente –guarda silencio, se acomoda los lentes y sigue–, para que la gente nos escuche, nos respete y no puedan discriminarnos”, responde la joven ante la pregunta de cuál fue el propósito de llegar hasta la ONU.
Antes de terminar su discurso la jovencita del distrito de San Juan de Lurigancho dijo: “Quiero ser una ciudadana como cualquier otra, y lucharé por las mujeres con discapacidad, por que respeten sus derechos y no sean maltratadas”.
El camino de una líder
Así se inicia el camino de una líder, como lo es hoy María Alejandra, interesada por que se respeten los derechos de sus semejantes, también con síndrome de down, algunos campeones deportivos, unos ágiles en la danza, otros maestros en la música. Y los que son olvidados por sus propias familias.
A ellos les envía el siguiente texto: “Dime cuántas veces me mandaste a la colina. No me dejaste salir. No he llegado ni a la esquina. ¿Y así quieres que progrese? ¿Y así llamas a esto vida?/ Me encerraste en el armario. Me pegaste en la cocina. No me enseñaste a leer. Me hiciste causa perdida. /Pero yo soy invencible. Soy un ser que camina. Una furia liberada, un rayo que no termina/ (…) Voy a enseñarte quién soy. Soy un niño que se empina. Un joven que se atreve. Soy una flecha fina. Por eso para tu asombro le he ganado a la colina”.
María Alejandra ha decidido iniciar otra batalla: que quiten de su DNI, en el ítem Observaciones, ‘Discapacidad Mental’.